"Mira a la rubia y mira al demonio, mira a los dos bailar". Le debemos tanto a los griegos con sus tragicomedias. Por que al final del día la vida se termina resumiendo en ese tipo de cosas. En momentos alegres en medio de una historia destinada al fracaso; a sacarle un poco de luz a situaciones dudosas, a pesar de que todo este condenado al fracaso.
Así que si vamos a tener coraje de empezar a ver la inmoralidad de nuestras sociedades al menos tengamos la decencia de hacerlo con ritmo. Porque es una realidad, todos, absolutamente todos vamos por la vida ocultando (¿a nosotros mismos?) que tenemos un lado terrible, una sombra sin pizca de bondad.
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