viernes, 22 de agosto de 2014

Los sentimientos de los que no se habla

Quizás mi canción favorita de Panteón Rococo es "La Rubia y el demonio". Hace falta un ritmo alegre para hablar de alguien que está perdidamente enamorado de una prostituta. A todos los que piensan que el amor es una cosa sencilla y bonita les puedo decir que nunca han estado verdaderamente enamorados. Nunca se han tenido que enfrentar a una circunstancia en la que la realidad de las mentiras que uno se esconde a una mismo empiezan a surgir, como lombrices en tierra mojada un día de verano.


"Mira a la rubia y mira al demonio, mira a los dos bailar". Le debemos tanto a los griegos con sus tragicomedias. Por que al final del día la vida se termina resumiendo en ese tipo de cosas. En momentos alegres en medio de una historia destinada al fracaso; a sacarle un poco de luz a situaciones dudosas, a pesar de que todo este condenado al fracaso.

Así que si vamos a tener coraje de empezar a ver la inmoralidad de nuestras sociedades al menos tengamos la decencia de hacerlo con ritmo. Porque es una realidad, todos, absolutamente todos vamos por la vida ocultando (¿a nosotros mismos?) que tenemos un lado terrible, una sombra sin pizca de bondad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario