martes, 26 de agosto de 2014

El sentido de las cosas

Buenos días soy Josué y soy malinchista. Siempre me ha pasado que soy una de esas personas que saben muy bien que el país puede y debe mejorar mucho. Eso me ha ganado que muchos piensen que no quiero a este pedacito de tierra, quizás porque nunca me han visto triste después de pasar un mes sin ver ese paisaje lleno de quebradas que tiene San Salvador.

Me estoy desviando del tema. El punto es que  siempre he tenido un poco de reserva con la música nacional. Puede ser el recuerdo de tantos fines de semana mirando "amanecer tropical" en aquellos días glorioso, esos donde se amanecía temprano y la felicidad comenzaba y terminaba con un programa de televisión, el que fuera.

Así fueron pasando los años, llegó el día, en un parque de una colonia en las cercanías de un árbol dedicado a la paz ¿? en que escuché a un grupo con música que parecía un poco interesante. Unos cuantos bichos clasemedieros jugando a tener una banda que respondía al nombre de Ska-saka. No se dejen engañar yo les llegué a tener mucho respeto.


Musicalmente no es la gran cosa, le ayudaría mucho tener un poco de vientos, pero está bien. Eso es lo bueno que yo encuentro en el ska, un reflejo de realidades de las que no nos gusta hablar. Como está canción que solo era un presagio de lo que estaba por venir 14 o 12 años después.

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